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Campus Polígono Sur. Arte de contexto en la periferia (2019)

La primera edición estaba orientada a la creación artística interdisciplinar con el Polígono Sur como territorio de referencia. Dirigido a 30 artistas de diferentes disciplinas, el Campus tenía como resultado la puesta en marcha de prácticas artísticas en el espacio público con el Polígono Sur como leitmotiv.

Se proponía el Arte de Contexto como un modo de interpelar una realidad aparentemente inamovible en uno de los guetos más pobres de la UE. El Campus contribuyó a un debate público sobre esta cuestión a través de nuevos caminos, extrañamientos que generaron miradas distintas para la reflexión y la transformación del barrio.

Los participantes tuvieron la oportunidad de asistir a unas singulares jornadas de formación a cargo de un nutrido plantel de vecinos del barrio y artistas de las artes escénicas, el audiovisual, la cultura digital, la música y el arte contemporáneo. Además, tuvieron la oportunidad de realizar unos proyecto artístico colectivo que desafiaron formas, reglas y límites disciplinares que pusieron al barrio en el foco.

Arte de contexto en la Periferia

El Campus comienza su andadura con una primera edición dedicada al arte de calle y al arte en el barrio. Se trata de un encuentro de arte (contemporáneo, música, narrativas digitales, audiovisual, artes escénicas) que tiene como objetivo la formación y la producción de una serie de obras transdisciplinares en el espacio público de este conocido barrio sevillano.

El “Campus Polígono Sur. Arte de contexto en la periferia” está organizado por el ICAS, como parte del proyecto de Factoría Cultural, y por el Vicerrectorado de Cultura y Compromiso Social de la Universidad Pablo Olavide, a través del Proyecto Atalaya Arte y Compromiso. Cuenta además con la colaboración de la Fundación SGAE y el apoyo de la Unidad para la Igualdad (Vicerrectorado de Servicios Sociales y Comunitarios) de la Universidad de Sevilla, el Área de Igualdad, Juventud y Relaciones con la Comunidad Universitaria del Ayuntamiento de Sevilla y la Universidad Loyola Andalucía.

El Campus supone dos retos que conforman los objetivos principales de esta iniciativa. Por un lado, aspira a contribuir a la historia de un arte explícitamente dialéctico con el contexto. Se trata de abordar de manera transversal el manejo de diferentes lenguajes artísticos, aunando metodologías, creando consensos y estableciendo un diálogo eficaz con el contexto.

Por otro lado, el Campus pone el foco en Polígono Sur, un territorio definido a través de sus barreras, un espacio acotado por las fronteras dibujadas de las vías de tren, la autovía y parques regulados de difícil acceso. Sin embargo, el barrio desde arriba es bonito: el trazado de sus avenidas anchas, los colores de sus edificios, los árboles y sus aceras, tan centrales en la vida de sus vecinos. El barrio fue pensado con cariño, pero fue un cariño sordo que no ha sabido recoger las pulsiones de sus habitantes. Nos toca hablar de sus sueños no cumplidos, de las historias de sus vecinos, de sus reclamos y sus espacios negros, de sus resistencias acalladas, del olvido de su rabia, de la manipulación de sueños de mejora, de su multiculturalidad.

En el Polígono Sur los límites de lo público y lo privado se gestionan de manera diferente. Es el lugar de acogimiento del desplazado, es el barrio donde cabe el que no cabe en otros lados. Su multiculturalidad y su diferencia hacen evidente lo vital de una existencia distinta que nos atrapa. Los ejes espacio-tiempo ponen en manifiesto una resiliencia que nos recuerdan que otras formas de vida (rural, nómada, de encuentro y desencuentro) son posibles.

Lo distinto es aquello que rompe con nuestro orden natural, es lo que da miedo, pero al mismo tiempo sorprende y despierta la atracción por ser diferente. Nos aleja pero genera misterio y expectación. Sus historias y conflictos fascinan por su diferencia, porque abren espacios a mundos diferentes donde sus vecinos (trabajadores, emigrantes, gitanos) en el cruce de sus calles generan códigos propios de convivencia.

Desde fuera, el Polígono Sur y Las Tres Mil Viviendas representan lo indeseable, pero también representan lo inevitable. Desde dentro, el barrio nos inunda con sus desbordes, con una tradición anclada en vidas posibles que hablan de una comunidad organizada con lógicas propias, ajenas a lo establecido. Sus formas de resistencia desvelan lo artificioso de un relato de progreso dominante que se hace frágil con sus intentos de control en el territorio.

Fotos de la primera edición del Campus Polígono Sur